El martes 2 de agosto emprendo viaje rumbo a mis cuartos Juegos Olímpicos en Río 2016. Pasaron 12 años desde aquel Atenas 2004 donde iba con 18 años siendo el atleta más joven de la historia uruguaya en el atletismo en unos JJ.OO.. Desde aquella participación en 400 metros llanos muchas cosas cambiaron. 
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Ésta es la segunda vez que voy a correr 400 metros vallas y soy el único atleta uruguayo en esa categoría, lo cual no es poco. Estoy tranquilo, me acompaña la experiencia y el saber que no solo venimos haciendo las cosas bien sino MUY BIEN.
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Muchos nos piden medallas, así nos recibieron hace 4 años, un poco decepcionados de los “pocos logros” obtenidos en Londres. La realidad de un país chico, de un “deporte menor”, en una prueba tan difícil… es compleja. Ésta es una disciplina donde las marcas no subieron, donde compiten atletas super calificados y es un orgullo estar en ese nivel y mantenerlo.
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Todos preguntan qué vamos a conseguir… y no sé qué vamos a conseguir, lo que sí sé es qué vamos a buscar. Buscamos mejorar con respecto al 2012, buscamos correr por debajo de los 49 segundos y buscamos clasificar la primera fase y estar entre los 16 mejores del mundo para empezar. ¿Qué hicimos para llegar ahí? Todo. Entrenar sin pausa durante meses y meses, sin importar ni una sanción, ni las competencias, ni las lesiones, ni el clima, ni el que dirán, ni nada. Voy decidido a lograr lo mejor de mí, a demostrar cómo hacemos las cosas en tierra Charrúa y los quiero ahí junto a mí para enfrentar cada valla como si fuera la última.